La realidad perforada

Fragmentos diseminados

Detrás de cada gesto y en cada fracción de segundo se esconde un ademán, una intención y un tiempo. Poco dice del espacio, pero sí de su protagonista, amortiguando el eco del vacío de dónde proviene. La fotografía nos vuelve a arrastrar una y otra vez hacia ese mismo instante, porque siempre busca algo perdido situado en un tiempo pasado. Es la puerta de entrada a su recuerdo, a la persona, aquel lugar.

Si somos capaces de unir esos fragmentos diseminados, de repente se construye un nuevo territorio presente que nos remite a otras combinaciones, nos vislumbra un nuevo espacio lleno de guiños y nuevos matices; una multiplicidad de fragmentos que forman un nuevo todo. Lo instantáneo en forma de tiempo, la fugacidad de lo inmediato escapando del pasado. La realidad perforada, en definitiva.